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1月29日 Google 2084Les dejo esta divertida imagen (según yo) de las predicciones de lo que será Google en el año 2084... espero pasen un divertido y excelente día ![]() Más: Google 2008 1月27日 ÍndiceAqui voy a subir un acceso rápido a todas las zonas de mi space... espéralo Who links to me? Cumpleaños de Enero 07!!Aquí van mis felicitaciones P.D. Ehh si tu faltas... 1月19日 Libro de VisitasHola!! ! Este es mi Libro de Visitas Aquí puedes dejar tus firmas Ah! y Gracias por visitar mi Space 1月17日 La Guerra Secreta entre Salinistas y EcheverristasHola! Amig@s, ahora quiero que lean este reportaje de la revista contenido publicado hace algunos años (2005) que trata de las guerras internas entre las cúpulas de poder del partido de Oposición, el PRI. Originalmente me lo compartió Luis Elizondo, estimado amigo y colaborador de esta excelente publicación (naaa mucha crema jajaja) bueno Luis me lo pasó y espero que les interese, siempre les dejo cosas interesantes, así que chao y disfruten del reportaje!!! :D
La Guerra Secreta entre Salinistas y Echeverristas Escrito por Revista CONTENIDO Ambas facciones enemigas desde hace lustros, buscan nuevas armas y nuevos abanderados para conquistar el poder en las elecciones del año próximo. Lo bueno del caso es que los electores – y no el gobierno – serán quienes tomen la decisión final. I. El origen de la rebatiña Los conflictos políticos surgidos en el país en los últimos años no se deben únicamente a las limitaciones de nuestra incipiente democracia; tienen mucho que ver con la guerra entre 2 grandes camarillas surgidas en los años de gloria del PRI: una se aglutina en torno al ex presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y la otra está vinculada a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Ambas buscan reconquistar el poder y eliminar a la rival antes de las elecciones del año próximo. El fenómeno es similar al ocurrido tras la caída de Porfirio Díaz, cuando 2 pandillas políticas (la capitaneada por el general Bernardo Reyes y la encabezada por Félix Díaz, sobrino del ex dictador) emprendieron una lucha sin cuartel contra el gobierno de Francisco I. Madero. Lograron eliminar – literalmente – de la escena pública al presidente, mas no pudieron capitalizar su triunfo, pues sin proponérselo abrieron paso a la dictadura de Victoriano Huerta. La enemistad entre echeverristas y salinistas se remonta a 1982, cuando la Presidencia de la República quedó en manos de una nueva generación de tecno-burócratas caracterizados por haber recibido una preparación académica especializada en economía y mirar con desdén los rituales y costumbres del viejo sistema, como la rotación de las camarillas priistas en la silla presidencial y la ley no escrita de lo "lo cáido, cáido", o sea el respeto de las fortunas amasadas en el ejercicio del poder por los correligionarios que se quedan fuera del presupuesto. Los tecnócratas, más impulsados por la necesidad que por gusto, contemplaban cierta apertura política. Al tomar Miguel de la Madrid Hurtado posesión de la Presidencia de la República (1982), la reserva de divisas estaba agotada, la inflación bordeaba el 100% anual, el Producto Interno Bruto había caído 6% y la deuda externa e interna representaban un aplastante 52% del PIB. Se requería "apretarse el cinturón" para prevenir los derroches de la "docena trágica", como se conoció popularmente a los periodos de Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982), los últimos presidentes –según palabras de este último- "emanados de la revolución". ESTATISTAS DESPLAZADOS La reducción de gastos afectaría necesariamente los intereses de los favorecidos por la corrupción priista. De la Madrid resintió fuertes presiones para incrementar la masa burocrática y, en vez de recortarla un poco, en el primer tercio de su sexenio permitió la creación de 200,000 nuevas plazas. Las empresas paraestatales compradas o creadas a partir del sexenio de Echeverría llegaron a sumar 1500, cada una con sus propios gerentes, administradores, técnicos y oficinistas que al amparo de sus "chambas" hacían negocios corruptos asignando contratos, concesiones y asesorías a quienes supieran corresponder con regalos a su protector. Esto propició la formación de un siniestro poder subterráneo bautizado años más tarde por Carlos Salinas de Gortari como la "Nomenklatura", en alusión a la mafia de altos burócratas y jefes del Partido Comunista de la desaparecida URSS. A diferencia de la soviética, la Nomenklatura mexicana no solo está integrada por los altos burócratas y jefes del PRI, sino también por caciques sindicales, líderes estudiantiles, organizaciones campesinas y de pedigüeños, así como empresarios que hicieron fortuna al amparo de los negocios con el Estado. Por años, los miembros de esta mafia obtuvieron sin tasa contratos de abastecimiento o realización de obras, curules de diputados y senadores, puestos públicos elevados y cuotas de empleos menores para repartirlos entre su grey, facilidades para participar en la distribución de sobornos y otras corruptelas que confirieron a la Nomenklatura poder suficiente para sobrevivir al cambio de partido en el poder. La mafia no era monolítica y sólo cuando De la Madrid se mostró incapaz de sostener las corruptelas en el nivel de sus predecesores, formaron un frente común para defenderse, y sobre todo para evitar que los tecnócratas descartaran a los candidatos de peor fama a fin de sustituirlos por individuos menos cuestionables y mejorar así la imagen del partido. PATIÑO CARDENISTA Los detractores de los tecnócratas sólo comenzaron a alarmarse en 1986, cuando su prospecto presidencial, Jesús Silva-Herzog Flores, fue destituido de la Secretaría de Hacienda, acontecimiento que marcó la consolidación del grupo encabezado por el titular de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, quien empezó a ser visto y temido como el "sucesor natural" de Miguel de la Madrid. En respuesta, los adversarios lanzaron la precandidatura de Alfredo del Mazo González, secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal, al tiempo que patrocinaban – con fondos proporcionados por el sindicado petrolero, controlado entonces por Joaquín Hernández Galicia, "La Quina" – una campaña mediática de desprestigio contra Salinas, la cual incluyó marchas y mítines durante sus comparecencias en el Congreso de la Unión y culminó con la publicación del libro Un asesino a la Presidencia, donde se relató el homicidio imprudencial de una sirvienta cometido por Salinas a los 4 años de edad. El documento incluía a modo de conclusión retorcidas observaciones sobre la estabilidad sicológica del personaje. Aunque De la Madrid renunció a seguir esforzándose por combatir la corrupción, no estaba dispuesto a satisfacer todos los antojos de los "nomenklaturistas", así que en septiembre de 1987 ungió a Salinas candidato presidencial del PRI. Previendo tal desenlace, la mafia echeverrista había creado meses antes un movimiento priista disidente, la Corriente Democrática cuya dirección visible quedó en manos de Porfirio Muñoz Ledo (secretario de Trabajo y Previsión Social con Echeverría y de Educación Pública con López Portillo) y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Naturalmente, los díscolos terminaron expulsados, cosa que les dio cierta reputación de demócratas, particularmente a Cárdenas, quien fue aclamado por la mayoría de los medios de comunicación e intelectuales "progresistas" como el "reivindicador de los ideales de la revolución mexicana". NOMENKLATURA DIVIDIDA A fines de 1987 Cárdenas fue postulado a la Presidencia por una serie de partidos cuya actividad hasta entonces se había reducido a fungir como "paleros" del PRI. La candidatura tomó fuerza gracias al dinero proporcionado por "La Quina", quien llegó al extremo de abstenerse de mandar sus contingentes a la campaña preelectoral de Salinas y en cambio enviárselos a Cárdenas (el encono de "La Quina" hacía Salinas había nacido a comienzos de 1984 cuando el presidente De la Madrid expidió – por recomendación de su secretario de Programación – un decreto para limitar la monstruosa corruptela establecida por López Portillo de conceder al sindicato petrolero el 50% de todos los contratos de obras otorgados por PEMEX, los cuales Hernández Galicia asignaba a "coyotes" amigos, quienes a su vez los cedían a los particulares que realizaban efectivamente las obras pagando al sindicato una comisión del 35%. El negocio produjo al cacique miles y miles de millones de dólares). Los comicios del siguiente año resultaron tan controvertidos que, aún cuando Salinas fue declarado triunfador –oficialmente obtuvo 50.7% de los votos- inició su sexenio acusado de ilegítimo. El hombre no se amilanó. Al iniciar su Presidencia declaró: "Termina la época del partido prácticamente único y entramos ahora en una nueva etapa política, con partido mayoritario y muy intensa competencia de la oposición", lo cual implicaba – para escándalo de la Nomenklatura – reconocer cientos de triunfos de la oposición, entre ellos 2 gobernaturas (las de Baja California y Chihuahua, ganadas por el PAN). Salinas reafirmó el propósito de estimular la inversión privada y reducir la participación del Estado en la economía, con la consiguiente ola de privatizaciones y la reducción tanto de "chambas" como de posibilidades de hacer negocios con el gobierno. Seguro de que sus planes tendrían éxito solamente si dominaba a sus enemigos, les asestó tremendo golpe en enero de 1989 cuando destruyó el cacicazgo de Hernández Galicia, quien fue llevado a prisión acusado de "acopio de armas de uso exclusivo del ejército" (no se atrevió en cambio, a llevarlo a juicio por sus escandalosas corruptelas). Ante la caída del líder petrolero los principales caciques priistas declararon lealtad absoluta al mandatario, mientras los echeverristas más renuentes a la reconciliación optaban por declararse temporalmente en tregua. Cuauhtémoc Cárdenas se limitó a emitir declaraciones para protestar por la supuesta ilegalidad en la captura de "La Quina". Luego se consoló organizando un nuevo membrete electoral, el PRD, al cual marcharían muchos "nomenklaturistas" en desgracia. GOLPES CONTUNDENTES La operación de limpieza de Salinas siguió con la destrucción del cacicazgo de Carlos Jonguitud Barrios en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (en su lugar fue colocada la acomodaticia Elba Esther Gordillo Morales, hoy secretaria general del PRI). Acto seguido golpeó al sector de la Nomenklatura que se autodenominaba "las ruedas del partido" porque, a cambio de proporcionar al PRI autobuses y camiones para "acarrear" a sus huestes a los actos electorales, había obtenido la concesión de operar el transporte público a través de todas las carreteras del país y, de hecho, había formado un oligopolio integrado por 15 "familias" –encabezadas por la de Rubén Figueroa Figueroa, gobernador de Guerrero de 1975 a 1981 – que obtenían utilidades de 30 millones de dólares cada una, según cálculos del propio Salinas. El oligopolio había impuesto la prohibición de llevar "carga de regreso": si un camión iba de un extremo a otro del país, debía retornar "de vacía" aunque hubiera carga destinada al punto opuesto, pues de este modo los clientes debían fletar otro camión y pagar doble el servicio. En julio de 1989 se decretó la libertad de tránsito por todas las carreteras federales, gracias a lo cual 50,000 camioneros que habían estado operando con amparos o en calidad de "piratas" pudieron incorporarse al servicio regular. La nueva competencia determinó una baja de precios favorable para la economía. Siguieron otros golpes que dejaron trinando a muchos burócratas despojados de sus facultades discrecionales para otorgar corruptelas a cambio de "mordidas". Sumados a la renegociación de la deuda externa – el porcentaje de la recaudación destinado a pagarla bajó del 44.4% en 1988 a 10.6% en 1994- y al recorte tanto de tasas de interés como de la inflación, tales acciones elevaron la popularidad de Salinas. En 1991 se llevaron a cabo elecciones para renovar la Cámara de Diputados; el entonces partido oficial obtuvo más del 60% de los votos y reconquistó la mayoría absoluta (la cual había perdido 3 años atrás por primera vez en la historia) y Fidel Velásquez Sánchez, el anciano dirigente de la CTM, se atrevió a declarar "el presidente se merece todo, incluso la reelección". II. Prefieren hundir al país antes que ceder el triunfo a los rivales. El mandatario no escuchó el canto de las sirenas, pero a través de colaboradores cercanos dejó correr la versión de que su grupo pretendía conservar la Presidencia de la República por lo menos 3 sexenios más, a fin de "asegurar la transformación del país". La mafia nomenklaturista no estaba dispuesta a que la hicieran a un lado y menos a permitir que la influencia de Salinas rebasara lo límites temporales de su administración. Para enfrentar al aborrecido enemigo, los nomenklaturistas, alentaron las aspiraciones presidenciales de Manuel Camacho Solís – entonces regente del DF – no sólo por el entusiasmo apenas disimulado de este burócrata por las políticas asistencialistas, el proteccionismo y el Estado corporativo, sino porque lo consideraron el único hombre capaz de romper cualquier relación con Salinas apenas se colocara la banda presidencial. Por años Camacho había figurado como el "guru" intelectual de Salinas, al grado que el presidente le dedicó su tesis de licenciatura. A principios de los 70 elaboró desde El Colegio de México una teoría que muestra el pensamiento estatista del cual jamás ha abjurado. En el documento, publicado por la revista Foro Internacional, Camacho apuntó que la crisis de 1968 dejó margen para la supervivencia de los grupos gobernantes pero había desembocado en la creación de "feudos" (financieros, industriales, comerciales, extranjeros, de los medios de difusión, regionales y locales) que reducían el poder el Estado y le impedirían realizar "un proyecto social cuyo fin último es dirigir conscientemente el desarrollo de la sociedad". El éxito de ese proyecto – cuya dirección quería reservar para los burócratas estatistas – pasaba necesariamente por la desarticulación de los nuevos feudos, pronto calificados como "neoliberales" por los nostálgicos del echeverrismo. Lo cierto es que la influencia intelectual del entonces regente sobre Salinas se había diluido desde mediados de los 80, cuando se integró al equipo de trabajo presidencial José Córdoba Montoya, quien convenció a su jefe d las ventajas para el país derivadas tanto de la apertura comercial – Córdoba fue el principal promotor del TLC – como de reducir la participación en la economía. AMBICIONES ALENTADAS Conforme se acercaba el "destape" para las elecciones de 1994 apareció la campaña mediática que presentaba al regente capitalino como el único líder capaz de "encauzar nuevamente al país por el sendero marcado por la revolución" (dar marcha atrás a las reformas económicas y la apertura política). Salinas no hizo nada por desacreditar esa creencia, inclusive la alentaba con algunos comentarios dichos como "por descuido". Tal actitud es atribuida por algunos ex colaboradores del mandatario al deseo de proteger lo más posible del golpeteo periodístico a su verdadero delfín: Luis Donaldo Colosio Murrieta; otros sostienen que tenía pánico de enemistarse con el regente capitalino, quien supuestamente posee información muy delicada sobre los turbios negocios del clan Salinas. El 28 de noviembre de 1993 el PRI destapó a Colosio como candidato presidencial. Ante la rabieta de Camacho por no ser el elegido, Salinas le confió: "En lo político cometiste el error de aliarte con mis enemigos y eso minó mi confianza en ti". Aparentemente resignado, Camacho dejó el cargo para asumir la Secretaría de Relaciones Exteriores. Lo cierto es que no había renunciado a sus ambiciones, ni la mafia echeverrista dejó de alentarlas. La ocasión de relanzar su liderazgo – y minimizar la figura de Colosio – llegó en enero de 1994, con la revuelta del EZLN y su nombramiento como Comisionado para la Paz en Chiapas. El gran afectado de esta maniobra política fue Colosio: con el inocultable desconcierto que le provocó la rebelión y el rápido encubrimiento del ex regente quedó instantáneamente convertido en un despojo político. Mientras su campaña era ignorada por la prensa, intelectuales y analistas parecían embelesados con las acciones de Camacho, cuyas pretensiones sólo fueron frenadas el 21 de marzo siguiente, cuando Colosio se reunió con él y al parecer lo confrontó con pruebas de su corrupción en la regencia del DF, las cuales estaba dispuesto a ventilar si no ponía fin a su campaña encubierta. Al día siguiente Camacho renunció públicamente a su aspiración presidencial. LA PRESIÓN ECHEVERRISTA Ni así revivió la campaña colosista porque la Nomenklatura que alentó la megalomanía y el ansia de poder de Camacho había encontrado ya otra oportunidad para deshacerse del odiado delfín salinista. Colosio fue asesinado el 23 de marzo de 1994 al terminar un acto electoral en Tijuana, B.C. Salinas apenas tuvo tiempo de lamentar la pérdida porque debió dedicarse a seleccionar al nuevo abanderado priista. Trató de negociar con el PAN su respaldo en el Congreso de la Unión a fin de modificar el requisito constitucional que exige a los candidatos presidenciales renunciar a cualquier cargo en el gobierno 6 meses antes del día de los comicios, pues pretendía designar a Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda. Los panistas le negaron el respaldo. Mientras el mandatario pensaba en otro candidato recibió una inesperada visita. Se trataba de Luis Echeverría Álvarez, quien después de darle el pésame por la muerte de Colosio le pidió designar candidato a Emilio Gamboa Patrón. Al respecto Salinas apuntó en su libro México, un paso difícil a la modernidad (2000): "Estando en mi despacho de repente un oficial me comunicó que el ex presidente Luis Echeverría se encontraba en el salón Morelos (de la residencia oficial de Los Pinos). Me reuní con él de inmediato. Sin esperar más, me propuso que el relevo de Colosio fuera, según sus palabras, "alguien que no hubiera tenido que ver nada" (con el homicidio supongo). Entonces se manifestó a favor de mi colaborador Gamboa Patrón, cuya carrera política comenzó a despuntar precisamente en el sexenio de Echeverría, cuando se desempeñó como asesor de la CNOP. Me sorprendió mucho la propuesta. Ahí concluí la conversación". Echeverría siempre ha rechazado esta versión. No fue el único intento de los echeverristas por "apoderarse de la postulación del sustituto de Colosio", según palabras de Salinas, quien se encontraba en el sepelio del fallecido candidato cuando se enteró de que "varios miembros del PRI habían firmado una carta para exigir al PRI pronunciarse ya por un candidato sustituto. Los encabezaba un legislador que había sido miembro del gabinete del ex presidente Echeverría: Augusto Gómez Villanueva. Ahora la propuesta no era a favor de Gamboa, sino del presidente del partido, Fernando Ortiz Arana". TECNÓCRATA DEFENESTRADO Salinas todavía tuvo poder suficiente para resistirse a la ofensiva. Unos días después creyó encontrar al nuevo continuador de su proyecto económico y político: Ernesto Zedillo Ponce de León, a quien primero ungió secretario de Programación y luego trasladó a Educación. Zedillo se había desempeñado como coordinador de la campaña de Colosio. Con esta designación parecía que la mafia estatista había sido derrotada finalmente. Las elecciones presidenciales de 1994 no registraron mayores conflictos y las autoridades declararon triunfador a Zedillo con más del 50% de los votos. El PRI mantuvo el control de ambas cámaras del Congreso. Parecía que la relación entre el mandatario electo y el saliente marchaba sobre ruedas y se habían disipado los nubarrones sobre el sexenio, que culminaría con tranquilidad suficiente para permitir a Salinas conseguir la Secretaría General de la Organización Mundial de Comercio. La mañana del 28 de septiembre siguiente la Nomenklatura asestó un nuevo golpe: fue asesinado el Secretario General del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, a quien Salinas había designado para encabezar la representación de su partido en la Cámara de Diputados, y – se decía insistentemente – ocupar la Secretaría de Gobernación del nuevo gobierno, a fin de supervisar de cerca el comportamiento de Zedillo. Otra mala noticia para Salinas llegó unos días después de entregar la banda presidencial. Una serie de errores, atribuibles tanto al gobierno saliente como al entrante, desencadenaron la peor crisis económica del siglo XX, el famoso "error de diciembre" de 1994. Cerca de un millón de trabajadores perdieron su empleo y el PIB cayó 6% en lugar de crecer 4 o 5 % como se había contemplado. Por si algo faltara para minar la imagen del ex presidente, en febrero siguiente Raúl Salinas fue encarcelado bajo la acusación de ser autor intelectual del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu. Carlos Salinas aceptó el encarcelamiento de su hermano mayor y pidió un juicio justo. Ante los rumores que empezaron a correr en la prensa internacional sobre su negativa a declarar acerca de las muertes de Colosio y Ruiz Massieu, el ex mandatario inició una huelga de hambre en Monterrey, de la cual desistió solamente cuando obtuvo el compromiso de las autoridades zedillistas de aclarar la situación. El compromiso no fue cumplido. III. La batalla en puerta Unos meses antes de terminar el sexenio sondeos de opinión mostraban que el 75% de los mexicanos aplaudían el desempeño de Salinas, pero todo cambió en el primer semestre de 1995, cuando se convirtió de pronto en el hombre más odiado de la historia nacional. El repudio lo llevó a expatriarse, primero en Irlanda y luego en Cuba. Sólo tras el desplome del PRI ante el PAN pudo instalarse de nuevo en México. Como nunca antes un ex presidente había sido atacado de tal manera, los analistas más experimentados interpretaron el hecho como parte de un plan para destruir a Salinas, estrategia que –según ellos- habría aprobado Ernesto Zedillo, tanto para cuidar su integridad, como para librarse de la tutela de su antiguo jefe y consolidar su propia autoridad. El triunfo de la Nomenklatura fue doble: se deshizo de Salinas y sembró la sospecha de que las reformas económicas, y no la monstruosa corrupción nomenklaturista, eran los responsables de la crisis padecida por el país. En una de las escasas entrevistas, Salinas se dijo traicionado por Zedillo y se declaró víctima de una campaña desatada por quienes perdieron privilegios con las reformas económicas llevadas a cabo por su administración y acusó al ex presidente Luis Echeverría Álvarez de encabezar la Nomenklatura. El aludido no tardó en responder. Con tono sarcástico, aseguró lamentar mucho el triste final del sexenio salinista y reiteró que no entendía las acusaciones: "A estas alturas de mi vida yo no mando ni a mis nietos", se burló. Luego el 20 de septiembre de 1995, exigió la presencia de Salinas en el país para aclarar el origen de la crisis económica y el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Un columnista del diario Reforma publicó un artículo en el cual Echeverría aseguraba que el PRI "había sido víctima de una persecución desde el interior de las altas esferas oficiales, en donde se pensó que debía ser sustituido por otro organismo. Afortunadamente esta maniobra fue frustrada por las mismas fuerzas al interior de nuestro partido y ahora es reencauzado hacia sus metas históricas". Por su parte, Zedillo evitó intervenir en el debate entre ambos ex presidentes, seguro de que el espectáculo distraería a la gente de las terribles consecuencias de la crisis económica y le daría oportunidad de poner la casa en orden. CAMINO ALLANADO Al acercarse la sucesión presidencial de 2000 Zedillo declaró que se mantendría al margen del proceso para seleccionar al candidato priista y, por medio del dirigente nacional del partido, José Antonio González Fernández, anunció la elección del abanderado en comicios internos. Meses después se llevó a cabo la contienda, en la cual participaron Francisco Labastida Ochoa, Roberto Madrazo Pintado, Manuel Bartlett Díaz y Humberto Roque Villanueva. Corrió el rumor de que Labastida era el elegido de Zedillo, lo cual sirvió al ex funcionario (hasta unos meses antes se había desempeñado como Secretario de Gobernación) para conquistar la simpatía de muchos cortesanos del régimen, acostumbrados a seguir la "línea" dictada por el presidente. Labastida derrotó por amplio margen a Madrazo, de quien algunos medios recuerdan su entrañable amistad con Carlos Salinas de Gortari, así como la decisión del ex mandatario de hacerlo gobernador de Tabasco en 1994. Ese nexo, jamás desmentido por Madrazo, pudo influir en su notorio distanciamiento con el presidente Zedillo, quien, según los madracistas, no cumplió con la promesa de no intervenir en la selección del candidato priista porque no hizo nada por detener la "cargada" a favor de Labastida y así contener a Madrazo. En esos meses varias encuestas señalaron que le gobernador tabasqueño tenía posibilidades reales de triunfo, tanto en la elección interna priista como en la presidencial de 2000: en mayo de 1999, un ejercicio realizado por Indemer Harris y patrocinado por el PAN, el PRI, el PRD y Televisión Azteca, reveló que Vicente Fox Quesada derrotaba a cualquier candidato priista, salvo a Madrazo. Lo más importante para Zedillo era no correr la misma suerte de Salinas – sufrir con el repudio público – y con el propósito de conseguirlo hizo todo lo posible para que las elecciones federales fueran limpias. Muchos analistas dicen que conforme se acercaban los comicios y las encuestas elaboradas por orden de la Presidencia mostraban el avance del candidato panista Vicente Fox Quesada, decidió allanarle el camino, pero no gratis, sino a cambio de la promesa de cuidarle la espalda. OBSTÁCULOS PARA EL CAMBIO Sea cierta o no tal versión, en cuanto Zedillo tuvo noticia del triunfo de Fox fue el primero en reconocerlo: contrastando con las vacilaciones de Labastida para aceptar la derrota, el ex mandatario apareció en televisión avalando los resultados proporcionados minutos antes por el presidente del IFE, José Woldenberg. El 1 de diciembre de 2000 Fox rindió protesta como presidente de la República. No tardó en encontrar obstáculos para cumplir con sus promesas de campaña, primero porque se percató de que el déficit real heredado por la administración anterior no era de 1.1% como lo informaba la documentación oficial, sino casi 3 veces mayor. Pero no puso especial empeño en informar públicamente del asunto, quizá por el "pacto de caballeros" que, según algunos analistas, hizo con Zedillo. Las cifras entregadas por el gobierno zedillista reconocían a una deuda pública total (externa e interna) para 2001 de 125,000 millones de dólares (20.93% del PIB), cuyo servicio – intereses más amortización de capital – costaría poco más de 26,000 millones de dólares (18% del presupuesto); una carga pesada pero llevadera. Los problemas comenzaron al descubrirse la existencia de "pasivos no contabilizados", una deuda secreta de 105,000 millones de dólares – 18.29% del PIB -, casi tan cuantiosa como la reconocida públicamente. Como no hubo más remedio que pagarla, las previsiones económicas del gabinete foxista cambiaron drásticamente: en vez del 25%, debió destinar el 40% de los ingresos fiscales al pago de intereses y amortizaciones. El margen de maniobra para reorientar el presupuesto federal se redujo todavía más porque 85 centavos de cada peso restante ya estaban comprometidos para el gasto corriente, en su mayoría los sueldos de una frondosa burocracia, difícilmente removible y con derecho a pensionarse prematuramente. Las posibilidades de hacer grandes cambios se desplomaron por la negativa de la mayoría opositora en el Congreso – y el desganado apoyo de la dirigencia panista – para sacar avante cualquier reforma estructural. Muchos analistas advirtieron entonces que un obstáculo mayor lo representaba la Nomenklatura, la cual se vio fortalecida con la participación de gobernadores y alcaldes priistas y perredistas. "Los derrotados perdieron el poder de gobernar, pero no el de impedir gobernar a los triunfadores" señaló el economista Luis Pazos de la Torre en el libro Fox, la neta y los mitos (2004). EL VERDADERO ESCOLLO Ante el debilitamiento del grupo labastidista tras la derrota electoral de 2000, la dirigencia priista fue conquistada por el salinista Roberto Madrazo Pintado, quien capitalizó el odio de muchos compañeros de partido hacia Zedillo, recordando que en 1995 él se le había enfrentado para evitar que lo destituyeran de la gobernatura de Tabasco. Para afianzarse en el liderazgo partidista Madrazo recurrió a la también salinista Elba Esther Gordillo Morales, promoviéndola a la secretaria general de su partido (después se distanciaron por la exigencia de Gordillo de tener mayor participación en las decisiones copulares). Madrazo planeaba usar al PRI para conquistar la Presidencia de la República en 2006, y aunque no menospreció las amenazas a su proyecto encarnadas por algunos grupos independientes, como los elbistas y el frente de gobernadores y ex gobernadores "Unidad Democrática" (conocido coloquialmente como "TUCOM", Todos Unidos Contra Madrazo", en el cual participan el mexiquense Arturo Montiel, el coahuilense Enrique Martínez y Martínez, el tamaulipeco Tomás Yarrington y el hidalguense Manuel Ángel Núñez, más empeñados en garantizarse privilegios que en quedarse con la Presidencia), supo desde el primer momento que el verdadero escollo en su camino hacia la jefatura del Estado lo representan los echeverristas, quienes habían encontrado en el perredista Andrés Manuel López Obrador un nuevo mascarón de proa. No hace falta hurgar mucho para encontrar la plena identificación de López Obrador con la ideología echeverrista. Basta con revisar su "Proyecto alternativo de nación", en el cual propone fortalecer la participación del Estado en la economía y, por ende crear más burocracia, incrementar los subsidios a los "más necesitados", ampliando el margen de acción de caciques, y dar marcha atrás a la apertura comercial, lo cual beneficiaría a los empresarios que por años se enriquecieron bajo el proteccionismo. Además hay un detalle simbólico: cuando el jefe de gobierno critica a los ex presidentes priistas jamás menciona a Echeverría, ni siquiera porque sus compañeros del PRD han pedido llevarlo ante la justicia por los crímenes políticos cometidos durante su sexenio contra líderes de izquierda. CANDIDATURA INCÓMODA Roberto Madrazo siempre vio como indeseable una posible candidatura presidencial de López Obrador, por quien siente especial animadversión desde que ambos disputaron la gobernatura de Tabasco en 1994. Si bien ganó el priista, su triunfo fue muy cuestionado cuando el perredista exhibió públicamente pruebas de que para lograrlo había gastado más de 70 millones de dólares siendo que el tope de campaña para aquella elección había sido de un millón. Algunos analistas relacionaron aquellos fondos con operaciones de lavado de dinero. Madrazo se defendió dejando correr la versión de que gran parte del dinero se gastó en las campañas de otros candidatos priistas, comenzando por la de Ernesto Zedillo. A pesar de todo Madrazo se cuidó de sumarse públicamente a quienes apoyaban el desafuero del jefe de gobierno capitalino – para no ganarse la animadversión de la clientela que comparte con el PRD – y hasta declaró varias veces que deseaba ver al perredista en las papeletas electorales en 2006. Sin embargo, algunos colaboradores cercanos al Presidente Fox no descartan la influencia del dirigente priista en la vehemencia con que el ex procurador general de la república, Rafael Macedo de la Concha, "vendió" al presidente la urgencia de actuar contra López Obrador frente a su desacato a una resolución judicial. "Si no procedemos, tanto usted como yo corremos el riesgo de que los enemigos del régimen pidan someterse a juicio por desacato", le dijo. El plan de la camarillo salinista-madracista parecía perfecto: se deshacía de un molesto contrincante sin pagar el costo político, el cual correría por cuenta de Fox, cuya participación en el asunto sería presentada por legiones de opinadores profesionales como una traición a la democracia. Se trataba de sembrar el desánimo entre mucha de la gente que respaldó la alternancia en el poder y allegarle votos al PRI. Según funcionarios de Los Pinos, en cuanto Fox se dio cuenta del engaño destituyó a Macedo y ordenó revisar el caso. Pocos días después el nuevo procurador, Daniel Cabeza de Vaca Hernández, confirmó que la ley no establece con exactitud la pena para el delito cometido por López Obrador, a quien no tendría caso meter a la cárcel porque saldría al minuto siguiente llevando una aureola de mártir. El desistimiento de la Procuradoría despertó la ira de Madrazo, quien –justo cuando otros calificaron la decisión como un paso para lograr la armonía – en una destemplada conferencia de prensa aseguró que le país se encontraba en el caos. Fuera de sí, Madrazo se quejó de que sus diputados federales habían sido arrastrados por una sucia maniobra foxista, lo cual contrastaba con sus declaraciones de unos días atrás (entonces todo apuntaba a la consignación penal del jefe de Gobierno capitalino y la consecuente pérdida de sus derechos políticos), cuando aseguró que en el asunto del desafuero cada uno de sus compañeros de partido había votado de acuerdo con su conciencia, sin obedecer a ninguna presión y siguiendo el deseo de afirmar el respeto a la ley. Con la rehabilitación política de López Obrador todo apunta a que en 2006 echeverristas se disputarán la Presidencia de la República contra los salinistas, aglutinados en torno a Roberto Madrazo. – Este enfrentamiento – está lejos de representar una catástrofe para el país, sobre todo porque ahora, a diferencia de lo que ocurría años atrás, los ciudadanos pueden optar por mantener fuera de la Presidencia a estas 2 mafias, que por igual representan corrupción, latrocinio, crisis económica y vuelta al pasado. 1月8日 La Creación del InviernoEsta vez transcribo para ustedes un artículo que me encontré en el periódico "El Norte", del Grupo Reforma y está escrito por Armando Fuentes Aguirre, columnista a quien admiro mucho y por lo general su columna es la primera que leo al comprar "El Norte", seguida por
M.A.Kiavelo y las caricaturas de Calderón. El artículo que transcribo es parte de una serie de relatos en los que los protagonistas son Dios, Adán y Eva y se llaman "Historias de la Creación del Mundo", en ocasiones son divertidos relatos sobre la inexperiencia y curiosidad de Adán y Eva sobre ser humanos y la gran sabiduría de Dios para mostrarles Su Creación, y en otras ocasiones son profundos relatos de media cuartilla que nos dejan filosofando mas de un día. En fin amigas y amigos , espero que disfruten de la lectura de este cuento que se me hace de los mas tiernos que he leído y me hizo recordar a una mujer que siempre amaré. Excelente inicio de semana! =) Mirador
Armando Fuentes Aguirre
Historias de la creación del mundo
—Señor —se quejó Adán— Tengo frío. Entonces el Creador hizo el invierno. —No te entiendo, Señor —dijo el hombre, atribulado— Me quejé porque sentía frío, y como respuesta a mi lamentación hiciste el invierno. ¿Por qué? Ni siquiera había acabado de hablar Adán cuando Eva, su compañera, fue hacia él tiritando. Lo abrazó, juntó su cuerpo con el suyo. Una dulce tibieza sintió Adán, como si un sol pequeño y amoroso hubiese descendido del cielo sólo para darle calor a él. Pasados algunos días el Señor le preguntó a Adán con una sonrisa traviesa: —¿Ya no tienes frío? —No, señor —respondía Adán sonriendo igualmente, pero con algo de rubor— Desde que inventaste el invierno, ya no tengo frío. -------------------------------- Único no? :) Espero lo hayan disfrutado al igual o más que yo, su Amigo, David Terán :). 1月5日 Cortitos...Este me lo acaba de contar mi hermanita y está buenísimo... :) ¿Que pasa si te duermes con el pijama de cuadritos? "Cuadritos se duerme encuerado!" jajajajajaja simple, pero me dio risa, salu2! :) 1月3日 El Negro Caza Tiburones
El presidente de EE.UU. paseaba con su asesor por la costa atlántica y vio que había un negro esquiando y le dijo al asesor - Mira después dicen que en este país no queremos a los negros, mira ese rubio de ojos claros manejando la lancha haciendo divertir al negro. El asesor le dice: - Cállate que se van a dar cuenta. - Que cállate, le dice el presidente, hay que sacar fotos de esto para que el mundo vea. - Cállate que nos van a matar, le dice el asesor. - Pero que nos van a matar, dice el presidente, que vean que somos todos iguales. El asesor dice: - Cállate, esta es la ultima moda para cazar tiburones. |
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